Una pastilla, y te la tomas

Artículo Diario El Mundo 27 Diciembre 2015

No es sólo la pastilla…

¡¡Que ya lo creo que te cambia la vida!!

Pero no es sólo la pastilla, entre otras cosas, porque aparece una persona “nueva”: no porque cambie tu “esencia”, que sigue siendo la misma; lo que cambia es tu forma de funcionar: por ejemplo, al “corregir” la dificultad para focalizar la atención de forma adecuada, “ves” mejor, tanto lo que ocurre a tu alrededor, como lo que ocurre en tu interior…

El diagnóstico de TDAH y el inicio del tratamiento, en los adultos (y creo que especialmente en las mujeres) suele requerir la ayuda de un especialista (que conozca bien el TDAH), que te ayude a entender, lo mejor posible, esos cambios; a hacer la relectura de un montón de años de vida (que pueden haber sido muy duros, aunque no lo pareciera “desde fuera”); a valorar comorbilidades o deterioros que pueden estar presentes (como cuadros depresivos que también formaban parte de tu vida, y también “eran por tu culpa”); a buscar las mejores soluciones a algunas formas de funcionar, que también tienen como origen el TDAH y que no mejoran, o al menos, no completamente, con la medicación (es muy efectiva, pero no “corrige” totalmente todas las dificultades que un TDAH puede originar), entre otras cosas.
Hay que hacer una valoración individualizada (y a lo largo de un tiempo; hay cosas que pueden no verse hasta que se levantan las que estaban encima), y hay que tener siempre en cuenta el contexto de cada persona (al menos, el más cercano, especialmente a su familia, para los que “el cambio” de la persona también suele requerir un proceso de adaptación). No hay dos tdah iguales, aunque todos comparten algunas “peculiaridades”, los llamados síntomas nucleares. El TDAH es un trastorno muy influenciable por el contexto de la persona y, nadie es solo un TDAH, ese es un rasgo, pero hay muchos otros rasgos junto a él… cada persona es un mundo; en algunas, parte de ese mundo es su TDAH…