“Ciudadana del Aire”…. (Testimonio)

    Hace aproximadamente cinco años acudí a consulta de salud mental derivada por Neurología, pues mis hijos, de 5 y 10 años habían sido diagnosticados de TDAH. Se trataba de una terapia conjunta de la unidad familiar.

   En una primera entrevista, tanto a los padres como a los niños se nos formulan preguntas sobre diferentes aspectos: desde el embarazo y el parto, desarrollo del niño, pautas de crianza, posibles conflictos, historial académico, modo de relacionarnos con los demás, antecedentes familiares, factores contextuales…..favoreciendo un clima de confianza y una relación lo suficientemente buena.

     La única que salió de allí con medicación fui yo, la madre, agotada, estresada, con ansiedad, alta culpabilidad y baja autoestima. Era evidente e imprescindible mejorar mi estado de salud, pues era la que llevaba la mayor carga sobre la crianza y educación de los hijos

     Recabada toda la información necesaria y adoptando todas las medidas oportunas, nos plantean una propuesta terapéutica negociada para los chicos, respondiendo a cada una de las preguntas que nos surgen al respecto y ofreciendo todo tipo de explicaciones. Una vez alcanzado un alto grado de certeza, los menores comienzan con tratamiento farmacológico para el TDAH.

 Cada mes acudía a consulta (según necesidades, sola o acompañada), durante las sesiones de psicoterapia, contaba cómo iba siendo la evolución y el progreso de cada uno, ponía al día a la doctora de la situación. Al mismo tiempo, íbamos adquiriendo conocimientos más detallados sobre el  TDAH, su tratamiento multimodal y sobre todo, me quedaron aclaradas muchas dudas sobre la medicación de mis hijos, el metilfenidato. Era un tema que me preocupaba especialmente, se oían tantas cosas “malas”.

  El ambiente familiar mejoró considerablemente, los chicos respondieron muy bien al tratamiento y los padres habíamos aprendido mucho sobre cómo manejarnos con ellos.

     “Tras cuatro años de relación terapéutica, mi marido le plantea a la doctora que se ve reflejado en el comportamiento de sus hijos y que considera que él también padece TDAH. Confirmado el diagnóstico, se adoptan las medidas oportunas y comienza a medicarse al respecto”

Es en ese momento, cuando me plantean la posibilidad de que yo también sufra el mismo trastorno, más cuando antidepresivos y ansiolíticos, no surtían los efectos deseados. Ante mi sorpresa e incredulidad, me explican peculiaridades del TDAH en mujeres adultas y me recomiendan vídeos y lecturas referentes al tema, de los escasos profesionales clínicos con experiencia en este asunto tan peculiar.

Cuando me encuentro lo suficientemente convencida, acepto el tratamiento con psicoestimulantes. Mi vida cambia radicalmente En general, me empiezo a sentir mucho mejor, hasta el punto de sugerir la reducción progresiva del antidepresivo y así fue, siguiendo las indicaciones médicas.

Un tiempo después, nos comunican la anulación de la siguiente cita por baja médica de la doctora y que, a partir de entonces, se dejaban de tratar a adultos diagnosticados de alguna patología en infanto-juvenil, aunque se mantenía el trabajo con la unidad familiar. Este cambio repentino, nos deja bastante desconcertados,  no parece que sea lo más habitual.

   Transcurren cuatro o cinco meses, durante los cuales no recibimos ninguna atención médica, coincidiendo además con un acontecimiento familiar que  agrava notoriamente nuestra salud mental y física. A consecuencia de este malestar, interpongo una reclamación, cuya respuesta fue totalmente insatisfactoria y da lugar a una posterior sugerencia, aún sin contestar.

   “Por fin llega la cita de los menores y todos los criterios seguidos hasta entonces son modificados bruscamente, con vagas explicaciones y los consiguientes efectos negativos”

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  Más tarde, tiene lugar mi experiencia en psiquiatría de adultos. Una breve entrevista para abrir historia clínica y la doctora decide que no presento sintomatología de TDAH, que estoy sobremedicada y además que el Concerta no puede ser utilizado en adultos. Puedo padecer otras patologías que se confundan con este trastorno y existen medicamentos más adecuados,  con menor riesgo sobre la salud física.

    Totalmente perpleja, empiezo a preguntar y solicitar información sobre cada uno de estos asuntos, intentando explicar además cómo me siento. Las respuestas a mis interrogantes son del tipo: “según las tablas, es así”, “la normativa lo establece” y “léete el prospecto para conocer los efectos secundarios del metilfenidato”.

  Me pauta bajar medicación, sin más explicación, sin más  alternativas y sin aclarar ninguna de mis mil dudas. Cita para dentro de dos meses y si empeoro, acudir al servicio de urgencias.

En este punto de indefensión y confusión es el que me encuentro en el momento actual.

Opinen ustedes, los que me leen….

  Autora “CIUDADANA DEL AÍRE”

 

Gracias – Pablo Alborán

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Tengo la suerte
De saber quién me quiere y no me quiere
De saber que existe un lugar donde puedo volver
Si me hieren
Tengo la suerte

De tener una pasión en mi mente
De entender que mi vida es mi vida
Pero mi voz es del resto de la gente

Quien diga que los sueños no se cumplen
Que me explique como vivo en esta nube…

Sí, quizás me viste sonreír
Cuando mas quería huir
Pero lloré de la emoción cuando cantabas junto a mí
Vine para hacerte ver
Que desde el alma hasta el papel
Confieso que mi vida he dado siempre y siempre la daré

Tengo la suerte
De no saber competir con la gente
De saber que si hoy me equivoco
Tengo que alguien que puede entenderme

Tengo la suerte
De ser ciudadano del aire
De sentir que soy libre sin ser
[ De: http://www.dicelacancion.com/letra-gracias-pablo-alboran ]
Un vagabundo en la tierra de nadie

Quien diga que los sueños no se cumplen
Que me explique como vivo en esta nube…

Sí, quizás me viste sonreír
Cuando mas quería huir
Pero lloré de la emoción cuando cantabas junto a mí
Vine para hacerte ver
Que desde el alma hasta el papel
Confieso que mi vida he dado siempre y siempre la daré

Fue imposible evitar las prisas
Y aún así me entregabais sonrisas
Sentía que algo especial nos unía enseguida
Sigamos juntos cantando
Con el alma y guitarra en mano
Con el cuerpo y los ojos de ambos brillando

Sí, quizás me viste sonreír
Cuando mas quería huir
Pero lloré de la emoción cuando cantabas junto a mí
Vine para hacerte ver
Que desde el alma hasta el papel
Confieso que mi vida he dado siempre y siempre la daré

La daré por ti