Bego, Testimonio

Desde el día que nací ya empecé a dar guerra. Cuando empezaron a salirme los dientes me comía las sillas. Desde que mi madre ponía la lavadora hasta que terminaba me sentaba en frente a ver como daba vueltas e intentaba averiguar porque era así, después en menos de dos minutos ponía la casa patas arriba y le empezaba a dar vueltas a todo. Recuerdo incluso de montarme en un triciclo y tirarme por una cuesta, de montar a mi primo más pequeño y tirarlo por la cuesta, sin ni siquiera pensar en el peligro que había ya que era una carretera y pasaban coches.

«Los hijos son como los padres en todos los aspectos, desde el color del pelo, los ojos, el físico y en la forma de comportarse. Nos damos cuenta cuando hablas con tus padres y les dices, el niño no para en todo el día y no tiene ideas buenas y te responden igual que tú»

Un día en verano estando en el campo donde vivían mis abuelos encargados de las tierras y de la ganadería, mi https://www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjwns3-g83MAhXHXBoKHfFiALcQjRwIBw&url=%2Furl%3Fsa%3Di%26rct%3Dj%26q%3D%26esrc%3Ds%26source%3Dimages%26cd%3D%26cad%3Drja%26uact%3D8%26ved%3D0ahUKEwjwns3-g83MAhXHXBoKHfFiALcQjRwIBw%26url%3Dhttp%253A%252F%252Fwww.freejpg.com.ar%252Ffree%252Finfo%252F100006920%252Fgranja%26psig%3DAFQjCNHGy_GS07r0CRJmgU27lcogPYiNlQ%26ust%3D1462884583234310&psig=AFQjCNHGy_GS07r0CRJmgU27lcogPYiNlQ&ust=1462884583234310hermano mayor y yo sin saber qué hacer y bastante aburridos, decidimos dar una vuelta. Se nos ilumino la cara cuando vimos el tractor de mi abuelo, evidentemente y como era de esperar la liamos pero que muy gorda, cuando nos quisimos dar cuenta estábamos corriendo para ponernos en un sitio seguro, porque habíamos roto la valla donde estaban las vacas bravas.

Cuando estuvieron todas las vacas guardadas y después del susto, nos calló una impresionante bronca, mi hermano estaba a punto de echar a llorar cuando con todo mi morro les digo; la culpa es vuestra por dejar las llaves puesta, cogí a mi hermano de la mano y nos fuimos a jugar.

Las gallinas al segundo día de llegar dejaron de poner huevos y no salían del gallinero, las teníamos estresadas. La verdad que infinitas de cosas y de trastadas que podría contar, siempre he dicho y hecho lo que en ese momento se me ha pasado por la cabeza, en ocasiones muy buenas pero en otras debería haber pensado un poco antes de hablar o de actuar, pero así es el TDAH.

Me siento feliz y contenta de ser la persona que soy con mis defectos y mis virtudes. No me arrepiento de nada de lo que he dicho o hecho. Estoy muy orgullosa de tener los hijos tan maravillosos que tengo y por supuesto son TDAH, de que hagan trastadas y cosas a escondidas, aunque se piensan que no nos damos cuenta, porque no lo hacen por fastidiarnos o para enfadarnos, al contrario son parte de su infancia y muy divertidas de recordar, incluso en alguna ocasión en la que mis hijos han hecho alguna trastada el 50% estoy yo involucrada con ellos.

Es como todo en esta vida hay días buenos y malos, pero lo más importante y que no se nos debe olvidar, son niños. Tienen que reír, llorar, jugar, pelearse……. Y muchísimas cosas más que en muchas ocasiones no les dejamos que sean ellos mismos y pretendemos tener niños adultos. Incluso estoy segura que los que fastidiamos y les hacemos enfadar somos nosotros a los niños, por no dejar que sean ellos mismos.

 BEGO